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Asesoró: Dra. Daniela García Psicóloga y Psiquiatra
Las vísperas navideñas conllevan una magia especial para los niños, es un tiem- po en el cual brotan la alegría y las ilusio- nes. Las ansias por la llegada de Papá Noel son incontenibles. Resulta muy importante que los papás estén más cerca que nunca de sus hijos y compartan esa ilusión con ellos.
Llega diciembre, mes de Fiestas. Para los adultos puede significar muchísimas cosas como cenas, compras, presupuestos, corridas, alegría, a veces tristeza por los ausentes, discusiones y demás. Algunos preferirían que estas fechas no llegasen, posiblemente porque les trae el recuerdo de seres queridos que ya no están. Ello ocurre porque estos festejos guardan un significado universal y muy especial.
La Noche Buena, que rememora el nacimiento de Jesús, el Mesías, es una noche de esperanza, donde se festeja la vida, el reencuentro, la bondad y la solidaridad humana.
Es la noche de Paz, donde se reanudan los lazos familiares. Para los más pequeños es alegría, ilusión y fantasía. Durante las vísperas suele ser conmovedor el entusiasmo que manifiestan los niños cuando hay que armar el arbolito de Navidad y escribir la carta a Papá Noel para pedirle los regalos que ellos desean recibir.
Ellos cuentan los días para la llegada de Papá Noel. Y muchos padres se preguntan si es bueno fomentar que los chicos crean en él.
No cabe ninguna duda de que sí. No hay que tener miedo de fomentar esta ilusión ya que nadie se ha traumatizado al descubrir quien es realmente este personaje, pero sí más de un adulto lamenta de niño no haber tenido la posibilidad de soñar.
Los niños disfrutan enormemente de las Fiestas y sus preparativos, como el armado del arbolito, escribir la cartita para Papá Noel y, si los padres comparten ese entusiasmo con ellos, estos momentos serán motivo de unión familiar y una experiencia inolvidable para todos.
Además, Papá Noel como los Reyes Magos, con sus historias, ayudan a transmitir tradiciones algo bastante difícil de lograr en el mundo actual.
El pensamiento mágico
Hasta los 6 años los niños tienen una forma de ver las cosas y la realidad muy fantasiosa, ven el mundo que los rodea en función de sus propios intereses, de lo que les llama la atención y de lo que excita su imaginación. Su mundo es diferente al de los adultos porque sus fantasías les brindan posibilidades mucho más creativas e inesperadas. A esto se lo denomina “pensamiento mágico”. Creen que lo imposible es posible y confunden lo que desearían que sucediera con lo que puede suceder, porque aún no saben distinguir entre lo real y lo fantástico. Están convencidos de que todos sus deseos van a cumplirse, que es simplemente una cuestión de quererlo.
Luego, a partir de los 6 años, coincidiendo con el ingreso escolar, el pensamiento mágico declina y comienza el predominio de la razón. Los niños van creciendo y madurando, enfrentándose con el mundo, relacionándose y, generalmente, entre los 6 y 7 años preguntan sobre la verdadera identidad de Papá Noel. Ante la pregunta clara y directa hay que responder con la verdad, ése es el momento exacto, ni antes ni después.
Antes no tiene sentido, sólo se lograría que la Navidad perdiera magia y encanto.
¿Ilusionar o engañar?
La creencia en Papá Noel se basa en una leyenda o mito.
A pesar de ello, algunos adultos se preguntan, ¿ilusionar no es engañar?, ¿es necesaria la ilusión?, ¿es posible evitarla?, ¿va en contra de educarlos en la verdad?
Ante todo, se debe tener presente que la ilusión es inherente al ser humano y evita ilusionarse para no sufrir desilusiones; es, paradójicamente, una nueva ilusión.
¿Qué hacemos los adultos cuando dejamos agua y pasto a los camellos o cuando ayudamos a escribir cartas para Papá Noel…..engañamos o jugamos? ¿Que hacen los niños cuando se disfrazan de superhéroes o princesas, cuando miran magia, o con la escoba vuelan y andan a caballo?
Tanto los adultos como los pequeños, comparten en esos momentos una irrealidad, que no es lo contrario de la realidad, es otra cosa. Es un espacio en donde, por un rato, se cree que lo imaginado es posible y existe. Es un juego.
Tanto es así que en familias con más de un niño de diferentes edades se puede ver cómo los mayores son cómplices de sus padres para mantener la ilusión de los más pequeños y por un momento se encuentran todos inmersos en esa fantasía tan entrelazada con la realidad.
Y hay una edad en la cual ese juego se termina y da mucha pena…… Entonces, ¿no vale la pena jugarlo?
Resulta de gran importancia que estas primeras Fiestas en las cuales fantasía y realidad se entreveran, sean uno de los mejores recuerdos de la infancia. Por lo cual, nada mejor que sumarse con alegría al espíritu navideño y hacer que sean momentos mágicos e imborrables.
Psicología del mito o leyenda
Los mitos cumplen funciones muy importantes en la estructuración y funcionamiento del aparato psíquico. Están íntimamente ligados a la capacidad de pensar y fantasear y a la comunicación humana. Ayudan a mantener la cohesión social. También permiten dar representabilidad y por lo tanto comprender las relaciones edípicas, es decir, el complejo sistema de deseos y prohibiciones que une a mamá, papá y al niño.
Los mitos son una forma de pensamiento diferente a la verdad científica, pero encierran de todos modos una verdad.
La creencia en Papá Noel cumple una función, no sólo para los niños sino también para los adultos. Sólo basta observar cómo juegan y disfrutan con los chicos (hijos, nietos, sobrinos) en escenificar la venida de Papá Noel cargado de regalos, buenas nuevas y buenos augurios para el Año Nuevo, a sabiendas de que se trata de una verdad particular, una verdad mítica.
Los aspectos positivos de la creencia en Papá Noel se relacionan con el anhelo de un padre protector y generoso y con poder conservar esa imagen paterna adentro de uno, que sostiene a lo largo de la vida.
De todas maneras, y por todo lo desarrollado en la nota, nada mejor que sumarse con alegría al espíritu navideño y hacer que sean momentos mágicos e imborrables. ¡A disfrutar de la magia de la Navidad! |