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Queridos lectores,
Me pregunto si realizar con los niños un millón de actividades después de la escuela termina siendo contraproducente para toda la familia. Mi abuela solía aconsejarnos desde chicos e inclusive cuando crecimos: “no saben estar quietos o aburrirse… tanta actividad es contraproducente”, se quejaba frente a mi madre. Inclusive hoy, con 97 años, ¡lo sigue repitiendo! Si bien eran otros tiempos, en mi interior estaba convencida de que no tenía razón en ningún sentido; yo misma, de niña, llenaba mis días de actividades después del “cole” con ballet, equitación, tenis y gimnasia artística. |
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Mi pobre madre iba y venía, y eso que yo era ya la última de seis hermanos ¿Cuántas veces nos habrá traído y llevado? No llevo la cuenta, aunque sí sé que los recuerdos más lindos que tengo de niña son los de las actividades que realizaba después de la escuela. Cómo disfrutaba encontrarme con nuevos amigos, diferentes a aquellos con que pasaba el día entero. Cómo me gustaban esos millones de actividades que tenía. Sin embargo, hoy me encuentro sindo mamá de dos varones hiperactivos que, como yo, les cuesta quedarse tranquilos y “aburrirse un poco” como decía mi abuela. Les gusta saltar, ir a las clases de fútbol, anotarse en la temporada de béisbol y no perderse las clases de natación. Hoy, no sólo es un presupuesto mantener tanta actividad sino que, además, como mamá me vuelvo a preguntar una y otra vez :¿será necesario que realicen tantas cosas? ¿Será posible que yo misma esté retroalimentando tanta actividad? ¿Tendré un descanso algún día de llevar y traer, aunque sea bajarme por un instante de ese auto? Creo, que después de todo, algo de razón tenía mi abuela… La idea no es “llenarlos” de actividades para que agotados y, aún más, sobrepasados de cansancio, sólo lleguen a casa para comer y dormir. Al contrario, es importante no buscar muchas ocupaciones, sino una sola que realmente los apasione. De esta manera, nos nos sobrecargamos nosotras como mamás y aprovechamos al máximo siguiéndolos en lo que sea su preferencia para que así se sientan acompañados por nosotras al verlos crecer y desarrollarse. Por esta razón, en este número, hicimos un recuento de arte, música y acción para todos aquellos padres que estén dispuestos a subirse a sus autos y llevar a sus niños a tener un poco más de diversión… y así con toda la información disponible poder elegir junto a nuestros hijos la mejor opción. ¡Qué diría mi abuela!
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