| |
Por Helene Coutinho, Creative ComPass Inc. Momscoaches.
Si supieramos la diferencia que marca en la salud mental y emocional de nuestros hijos el que nos relacionemos con ellos cien por ciento concientes de nuestro lenguaje y emociones, lo hariamos todo el tiempo. Nuestros hijos buscan nuestra aprobación y nuestro modelaje, es vital ser ejemplos mientras encendemos lo mejor en ellos.
La seguridad, confianza, y la capacidad de funcionar sana y claramente, como base en cualquier circunstancia de la vida que nuestros hijos vivan, radica fundamentalmente, en que nos relacionemos con ellos desde el amor incondicional; para ello es necesario que nosotros mismos hallamos reconocido, sanado y liberado nuestros propios miedos, cualquier sentimiento de vergüenza, culpa o inseguridad que tengamos del pasado, o de nuestra propia infancia. Tener nuestro Corazón puro y nuestra conciencia abierta, es lo que garantizará, la salud integral de nuestros hijos.
Nutrir, escuchar, preguntar, observar, dar poder, reconocer, y apoyar el desarrollo interno son indispensables para formar la base de la personalidad en nuestros hijos.
Los miedos, los dolores del pasado, la culpa y las inseguridades son como un humo que nos nubla nuestra capacidad de percibir y de conectar desde el Corazón, ellos no nos permiten vernos tal cual somos, seres creadores y con un inmenso poder interno; nuestra mente se contamina y con ella nuestras emociones. La Buena noticia es que todos tenemos la posibilidad de aprender a vaciar esas toxinas tal cual vaciamos las toxinas del cuerpo físico, lo que sucede es que no estamos acostumbrados a darnos cuenta de la importancia vital que esto tiene en el desarrollo de nuestros hijos y lo dejamos pasar sin llevarlo a cabo. Mi invitación a través de este artículo, es a que no dejes de hacerlo , al lado de un profesional que te pueda apoyar integralmente, que le brindes esa oportunidad a tus hijos de ser libres y vivir desde su grandeza y despiertos, concientes de su responsabilidad sobre ellos mismos y su creación.
Al hacerlo, nuestro ser interior y nuestra naturaleza innata comienzan a actuar por si sola, de esa manera, vas limpiando tu interior para darle paso a tu verdadera identidad, un ser con todos los recursos para vivir su presente y poder hacerlo en plenitud, seguridad y amor. Desde ese espacio podrás practicar el arte de relacionarte con tus hijos, escuchando, observando, intercambiando, aprendiendo, dando, recibiendo y con un gozo inmenso.
Al vaciarte comienzas a interactuar con tus hijos de una manera completamente diferente, los escuchas sin tener todo el tiempo alguna referencia, vives las experiencias sin miedo a lo que vaya a pasar o a lo que te dijeron que pasaba, empiezas a descubrir la persona de tus hijos y comienzas a intercambiar la grandeza de tu ser con la de ellos, das y recibes todo el tiempo, disfrutas lo que antes era un estrés.
Tu propia seguridad y confianza en ti misma aumentan porque tu conexión contigo misma se acentúa. Las emociones de compasión, apreciación, gozo, perdón, alegría predominan en ti permitiéndote estar alineada con tu yo superior. Estas emociones surgen naturalmente cuando los dolores del pasado, cosas que nos afectaron que se quedan en nuestro sub-conciente, asociaciones y sentimientos de miedo, culpa o vergüenza que muchas veces no estamos concientes de que están allí, pero allí están, empiezan a desaparecer y transformarse en despertares y nuevas realizaciones, en tu expansión como ser creador, en tu propia libertad. Si eres libre, vives.
Libre de ataduras, de creencias que te limiten, de lo que “te hicieron”, de lo que no tuviste, de lo que te dolió, de lo que no fue, de lo que quisiste escuchar y nunca te dijeron, libre para reconocer tus talentos, tus deseos del corazón, tu persona, tu verdad y vivir desde el lugar mas honesto contigo misma y de la forma mas intima contigo misma. Libre para darte la oportunidad de explorar, de conocer, de disfrutar y de fluir cada día en paz contigo misma, con los demás y con el mundo.
Lo que más necesitan tus hijos, es tu amor y tu salud emocional, tu claridad mental. Ser reconocidos, ser escuchados, ser respetados. Recibir el mismo calor que recibieron en tu vientre, la misma nutrición y el mismo amor.
La inseguridad y el deseo de “protegerlos” de que “aprendan” hacen que todo gire en torno a lo que “hay que hacer” olvidando lo mas clave “quienes tenemos que ser.” Amor, consistencia y disciplina desde un espacio de libertad y poder interno, podrán hacer que tu seas la fuente de vida que eres en sus vidas y que ellos beban de esa agua creciendo al paso que se desarrollan, expanden y muestran sus propios talentos y virtudes.
Preservar el corazón puro en nuestros hijos, hará que siempre vibren en armonía con su naturaleza perfecta, Abundancia, prosperidad y salud integral. Tú eres la coach de tus hijos. Un corazón puro se mantiene a través de emociones y pensamientos sanos y poderosos, si tú logras eso, tus hijos recibirán los frutos de tu libertad integral y ellos habrán recibido las herramientas para la suya propia. *
|